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Primeros Sacramentos

En el mes de Abril del 2011 se inicio la preparacion de los ninos, ninas, jovenes, padres y padrinos para que reciban los sacramentos de iniciacion cristiana. Mucha gente se inscribio para inciar esta preparacion. Al mismo tiempo iba preparando a las catequistas; al mismo tiempo preparando el material para el programa de catecismo. Se hizo camino al andar, como diria un famoso dicho latino, verdad? Un programa que fue naciendo en el proceso y la necesidad de la comunidad que respondio prontamente a poner a sus hijos e hijas para traerlos al catecismo. Con pocos recursos se hizo algo algo grande, solo con la contribucion de las familias en preparacion. El programa Catecismo familiar fue algo que se inicio casi de la nada, pero con la gracia de Dios ha caminado muy bien en el 2011.

La comunidad hispana no tenia claro que era ser parte de la Iglesia Catolica Oriental. La gente Latina venia a recibir la gracia de Dios, como Catolicos nacidos y envueltos en una cultura de fe Catolica. La comunidad fue poco a poco conociendo y viviendo la experiencia de la Espiritualidad Oriental. Para ello se les iba educando uno por uno, explicando los simboles comunes de la Iglesia Romana y la Oriental. Por ejemplo, el incienso, los iconos o imagenes, las simbolos, la Virgen, la fidelidad al Papa, entre otros elementos. Los elementos que no eran comunes entre las dos espiritulidades se iban mostrando en preguntas y vivencias de fe y amor. Mucha gente vino a la Iglesia y nunca mas volvio. La mayoria se quedo y sigue dentro de la Iglesia Virgen de Guadalupe. Es verdad, la Espiritualidad Oriental o Bizantina al estilo Catolico fue un poco dificil de transmitir a la comunidad, pero al final de un anio se ve que valio la pena todo el esfuerzo y la dedicacion en educar poco a poco.

El dia de la celebracion de los Sacramentos de iniciacion fue una fiesta de gozo y alegria en la fe en Jesucristo. Casi todos los ninos, ninas, y jovenes recibieron el cuerpo y sangre de Cristo. El premio estuvo dado cuando veia los rostros de ellos y sus padres. Una alegria sin comparacion recibida de Dios. Si hubieran visto a toda la familia, vestida bien elegante, y con la sonrisa en los labios. Un caminar feliz, donde solo cabia la presencia de Dios para explicar dichos comportamientos. Alli estaba el fotografo, el padrion y madrina, la mama o papa, el hermano y hermana, tambien estaban los vecinos y amistades; todos testigos de esta alegria del 10 de Diciembre. Una celebracion de fe y amor seria el resumen.

Asi se preparo y se gozo de los primeros 36 ninos, ninas, y jovenes que recieron sus sacramentos de iniciacion cristiana de adultos en la Mision Virgen de Guadalupe.

Paz, Alegria y gozo en el Espiritu de Dios.

Gloria a Jesucristo!

Gloria a El por siempre!

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FIESTA DE LA EPIFANÍA

Homilía por el P. José Ramón Martínez Galdeano S.J.


 Nuestro rey y salvador

¿dónde está?

 Los Magos eran los sabios de su tiempo. En todas las antiguas culturas conocidas los astros y los sueños eran modos normales de intentar conocer el futuro para tomar decisiones. En la región de los magos eran desde hacía tiempo muchos los judíos y tenían gran influjo. De un fenómeno estelar extraordinario dedujeron que había nacido en Judea aquel Mesías del que los judíos y sus escrituras hablaban.

Lo dicho muestra la verosimilitud del hecho. Pero, recordemos, los evangelistas se interesan en los hechos por el valor que tienen para la fe de sus lectores. En el caso de Mateo son los cristianos convertidos del judaísmo. A lo largo de su evangelio es repetida la insistencia de Mateo señalando que Jesús cumple las profecías mesiánicas y que por tanto es el Mesías. En el episodio de los Magos Mateo ve realizadas la profecía de Isaías, que hemos escuchado, y la del salmo 71, que hemos orado (“que los reyes de Sabá y de Arabia le ofrezcan sus dones, que se postren ante él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan”).

Este hecho además corrige el error en que habían caído los judíos, incluso los expertos en las escrituras. Pensaban que el Mesías vendría sólo para los judíos, los descendientes de Abraham, y no para los gentiles, todos los demás. El evangelio de San Mateo se escribe cuando algunos judeo-cristianos se oponen a que se admitan paganos en la Iglesia y además no se les obligue a circuncidarse y a cumplir las demás mandatos legales. En esos años Pablo está tropezando en su apostolado con esas dificultades, como aparece claramente en sus cartas. La venida de los magos ofrece a Mateo un argumento precioso para demostrar que Jesús, el Mesías rey, descendiente de David, ha venido para salvar no sólo a los judíos sino a todos los hombres, también a los gentiles, y que esto aparece muy claro desde el comienzo de su vida entre los hombres.

Los magos son para nosotros un ejemplo de cómo hay que buscar a Cristo con la mayor tenacidad. No se interesaban por la ciencia y la cultura judía para satisfacer una mera curiosidad, sino que buscaban el sentido de su vida. La ciencia de su tiempo, aun siendo tan rudimentaria comparada con la de hoy, les había dado a conocer la existencia del Ser Supremo, de su ley inscrita en el corazón del hombre y del valor particular de la religión judía en cuanto al conocimiento de Dios y de esa ley. Dios les premió su esfuerzo por la verdad. Les hizo caer en cuenta de que aquel fenómeno raro del cielo era señal de que el rey salvador de los escritos judíos había nacido. Hicieron sus preparativos y se lanzaron a atravesar el desierto hasta Judea por un camino de 900 Km. o tal vez el doble. Llegados a Jerusalén, sólo preguntaron dónde había nacido el Rey de los judíos. Habían visto su estrella y venían a adorarle. Es lo único que pretendían; cuando lo hicieron, ofrecieron sus obsequios y se regresaron.

El Papa nos está recordando con frecuencia que nuestra fe cristiana no se limita a ser una doctrina moral (que la tiene) ni una creencia religiosa (que también tiene), sino que es, nace y pretende un encuentro vivo y personal con Cristo.

Todos los que estamos aquí creemos que el presidente de los Estados Unidos es el Señor Obama; pero estoy seguro de que esa creencia no ha cambiado la vida de nadie, ni sus principios ni su conducta, ni se sienten infelices porque no hayan tenido oportunidad de saludarle y conversar personalmente. Pues bien creer en Cristo es algo mucho más grande y más profundo. No es fácil de explicar ni entender bien.

Se traduce con frecuencia por enamorarse de Cristo. La fe debe poner en marcha todos los resortes de la persona de tal manera que, absorbidos por el amor de Cristo y unidos a él, se orienten a su amor y servicio en la caridad con el prójimo y la gloria de Dios. Tal vez valga este ejemplo. Viajamos en el metropolitano. Vamos junto a muchas personas. Naturalmente que creemos que están allí, y que existen y otras cosas. Pero nos encontramos con una persona amiga. Es muy distinto: nos sonreímos, empezamos a hablar en seguida, nos preguntamos por nuestras vidas, nos manifestamos ideas y sentimientos personales, nos felicitamos o compadecemos, nos alegramos por el encuentro que nos ha cambiado en mejor.

Esto es lo que sucede en el encuentro entre Cristo y nosotros. Porque Cristo hoy está resucitado. Esto significa lo primero que está vivo, que  ha sido glorificado también en su naturaleza humana y que así está a la derecha del Padre, es decir se le ha dado pleno poder sobre todo lo que existe en el cielo y en la tierra. En esta situación Cristo nos ha asegurado que nos estará acompañando hasta que lleguemos a la eternidad: “Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo”(Mt 28,20). Es una realidad y su conocimiento requiere la fe; pero es una realidad y la conocemos y podemos hacérnosla presente por la fe. No olvidemos que “el justo vive de la fe” (Ga 3,11). Viviendo esta fe encontramos a Cristo y podemos vivir en la presencia de Dios. ¿Puede esta vivencia de fe hacerse parte de nuestra experiencia? Sí ciertamente. Y apenas habrá uno de ustedes que no la haya tenido alguna vez.

¿Cómo hacer para que sea más frecuente? Es una gracia y por ello debemos pedirla. Cuando por ejemplo vamos a orar, a meditar la palabra de Dios, a participar en la eucaristía, a tener una reunión cristiana, no dejemos de pedir a Dios su gracia, su ayuda especial para tener incluso la experiencia de que Él está con nosotros. Así lo aconseja San Ignacio en todas las meditaciones de los ejercicios; lo mismo la Iglesia al comienzo de la eucaristía: “Que la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo esté con todos ustedes”; se repite esta petición al comienzo del evangelio, de la parte más estrictamente eucarística, antes de la bendición final y envío para dar testimonio en la vida.

Otro medio fácil para obtener esa gracia es la costumbre de dar gracias a Dios o pedir su ayuda. Cuando me sucede algo que me gusta, me anima, he logrado hacer con éxito, me estimula para bien, darle gracias por ello a Dios es muy fácil y nos pone en la presencia del Dios amigo. También es medio fácil el reverso de la medalla: el pedir a Dios su ayuda ante una situación molesta o de alguna dificultad, también pedir perdón tras algo que no he hecho bien.

Los magos no dejaron de buscar a Cristo hasta encontrarlo; y por eso lo encontraron. ¿Dónde estás, Jesús? ¡Ojalá que esta pregunta nos apremie, nos duela y pidamos a Dios gracia para darle respuesta.

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Chaplaincy

Sue Wintz

The Wall Street Journal Features Professional Chaplaincy

On December 6, The Wall Street Journal highlighted the work and contributions of professional chaplains in a front-page article in the “Personal Journal” section entitled “ Bigger Roles for Chaplains on Patient Medical Teams.” A second article ran in the Journal’s Health Blog – “ Informed Patient: Bringing Spirituality to Medicine.”

Both articles showcase the professional chaplains’ singular contributions to patient centered care. Author Laura Landro points out that “studies indicate that chaplain visits can result in less patient anxiety, shorter hospital stays and higher satisfaction.”

Featured in the newspaper article was Kimberli Lile, BCC with quotes from George Fitchett, BCC, HealthCare Chaplaincy CEO the Rev. Walter Smith, and Dr. Harold Koenig, director of Duke University’s Center for Spirituality, Theology and Health. The article also highlighted the work of the Association of Professional Chaplains in certification and the development of standards of practice.

The blog article describes how “In recent years, a growing body of research investigating the relationship between religion, spirituality and health has led to a number of evidence-based guidelines for spiritual care and tools to help hospitals provide it,” again highlighting the importance of professional

chaplains as members of the health care team.

Dr. Christina Puchalski, Director of the George Washington Institute for Spirituality and Health, and George Fitchett, BCC, Director of Research in the Department of Religion, Health and Human Values at Rush University are quoted and HealthCare Chaplaincy along with one of its chaplains, Sr. Elaine Goodell, BCC, are highlighted.

These are the kinds of articles that we need to be sending to our administrators, physicians, and other key persons within our employing organization and healthcare system. They are excellent resources to use in unit-based education and orientation. How have you used them? We can also see these articles as ways to challenge and guide our professional practice. Do you need a Quality Improvement project for the next year? How about designing something to demonstrate “less patient anxiety, shorter hospital stays, and higher satisfaction” by the contributions of your department?

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Háganse en mí según tu palabra

 

Los textos de la escritura dan hoy los últimos toques a la preparación para la Navidad. El primero narra la gran promesa a David de que un descendiente suyo regiría por siempre a Israel; de esa esperanza vivía el pueblo judío. En la segunda se canta el designio de Dios, anterior a la creación del mundo, de que el Hijo se hiciese hombre para salvar a todos los hombres. El evangelio nos narra el comienzo de esa historia con el anuncio a María y su aceptación por ella, cuando “el Verbo se hizo carne y comenzó a habitar entre nosotros, los hombres” (v. Jn 1,14). En vísperas de la llegada de Jesús María es signo y modelo de la espera de la Iglesia.

Cuando se cumplió el tiempo de enviar su Hijo al mundo, Dios mandó a Gabriel a la virgen María. Era la elegida para ser la madre. El saludo muestra por qué: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres”. El motivo único, que las palabras del ángel indican, motivo de la elección de Dios es que su plenitud de la gracia. Cada persona es amada por Dios incondicionalmente por sí misma y con amor personal; tiene para ella una misión y prevé la gracia más que abundante para que la cumpla. Creada para ser la Madre de su Hijo, cuando llegase el momento de hacerse hombre, María fue dotada de una gracia incomparable desde su concepción, desde el primer momento de su existencia. En ese momento se cumplió lo prometido cuando Dios castigó a la serpiente, al Demonio, en el Paraíso: “Pondré enemistad absoluta, radical y total (este sentido tiene la expresión bíblica) entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya” (Gen 3,15). La Iglesia ha llegado a ver en esta promesa la gracia de la concepción inmaculada de María. Llena de gracia desde el primer momento y fiel a ella, era para Dios lo único valioso para ser su Madre y así lo resalta el ángel: “llena de gracia”, convertida en gracia, y “bendita entre las mujeres”, pues no hay otra mujer tan beneficiada de la gracia como ella.

La plenitud en la gracia fue en María el único motivo para que Dios se fijase en ella para ser su Madre. La primera disposición para recibir a Jesús es abrirnos a la gracia; todo contacto con Dios, todo acto de fe, de esperanza y caridad que nos une con Dios es fruto de la gracia. Llenémonos de gracia para recibir a Jesús en la Navidad. Una buena confesión purificadora, un arrepentimiento especial de defectos y pecados más comunes, de los que hieren más a Dios y al prójimo, de la deficiencia en las virtudes más urgentes, como la oración, la caridad, la humildad…

Pero el relato revela también otras verdades: que la concepción de Jesús fue virginal y que el hijo de María sería el Mesías prometido y esperado por los judíos y además el Hijo de Dios, que se hacía hombre.

De María dice el texto que hasta aquel momento había permanecido virgen: “el ángel Gabriel fue   enviado a una virgen…la virgen se llamaba María”. María se turba porque no entiende qué quiere decir el saludo del ángel. El ángel la quiere tranquilizar anunciándole que va a ser madre del Mesías, el descendiente de David prometido en la profecía que hemos escuchado en la primera lectura. Le deberá poner el nombre de Jesús, es decir Jahvé salva; será grande; será Hijo del Altísimo y reinará por siempre sobre el pueblo de Israel. Todos estos datos son rasgos claros de que ese niño es el Mesías prometido, el salvador.

Sin embargo María no acepta (toda gracia de Dios por grande que sea debe ser aceptada libremente por la criatura) y responde: ¿Cómo puede ser si no conozco varón? La expresión “no conocer varón” aquí sólo puede tener el sentido de abstención del uso de la sexualidad. La pregunta de María y lo que responderá el ángel muestran que María tenía el propósito firme contraído ante Dios de mantener su virginidad. Entenderlo de otra manera, como había sido el caso de Sara, la esposa de Abrahán, de Ana, la madre de Samuel, y de otras mujeres, no hubiera provocado tal pregunta; sería una buena noticia para una mujer israelita, pero carecía de dificultad por “no haber conocido varón” hasta ese momento si estaba en el propósito de hacerlo después.

La respuesta de Gabriel asegura unas garantías y una forma de concebir al hijo más que extraordinarias: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra”. Es doble afirmación de la intervención divina en la concepción de aquel niño. Y añade: “por eso (es decir, como resultado de esa acción de Dios) el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios”. Recuerden que para el israelita el nombre designa el ser: “se llamará Hijo de Dios” es lo mismo que “será Hijo de Dios”.

Gabriel termina aduciendo como prueba la concepción de Isabel en su vejez y concluye con una sentencia que para el creyente no admite respuesta: “Para Dios no hay nada imposible”. Ante esto María acepta, asumiendo plenamente su responsabilidad: “He aquí la esclava del Señor”. Lo hará hasta la cruz.

“Hágase en mí según tu palabra”. Y “la Palabra se hizo carne” (Jn 1,14). Vino la salvación al mundo por María: ahora viene a cada uno de nosotros también por María. De manos de María recibamos a Jesús. Hagamos nuestra su actitud: la palabra del Señor no volverá a Él vacía (Is 55,11). Llegará a nosotros la paz y para Dios será la gloria (Lc 2,14).

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LECTURAS PARA EL MES DE DICIEMBRE, 2011

  • 04 de diciembre:

Primera Lectura:

EFESIOS 4, 1-6

Evangelio:

LUCAS 17, 12-19

  • 11 de diciembre:

Primera Lectura:

COLOSENSES 3, 4-11

Evangelio:

LUCAS 14, 16-24

  • 18 de diciembre:

Primera Lectura:

HEBREOS 11, 9-10. 32-40

Evangelio:

MATEO 1, 1-25

  • 25 de diciembre:

Primera Lectura:

GALATAS 4, 4-7

Evangelio:

MATEO 2, 1-12

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Vigilen, que Él viene

Una de las características necesarias para la lectura inteligente de la Sagrada Escritura es leerla iluminando la vida con su luz. Sólo proyectándolo sobre nuestra vida y nuestra circunstancia, el texto adquiere claridad y fuerza para conocer y obrar bien en situaciones concretas. No atenerse a esta regla es desvirtuar a la Biblia de su eficacia.

Empezamos hoy un período preparatorio para la Navidad. La Iglesia usa los textos hoy leídos para indicarnos cómo debemos prepararnos ahora para ese gran acontecimiento próximo. Pueden resumirse así: La primera lectura es una oración que recuerda la liberación de Egipto y pide a Dios que venga otra vez. La segunda alude a los grandes dones y carismas espirituales que Dios ya ha dado a los Corintios y quiere seguir dándoles; dones semejantes nos ha dado Dios a nosotros y quiere seguir dándonos. El evangelio avisa de la constante vigilancia con que necesitamos vivir, pues no sabemos cuándo llegará Cristo a juzgar ni a salvar. Jesús se refiere directamente al fin del mundo; pero la Iglesia recuerda que la vigilancia es una necesidad normal de la vida cristiana. Dios viene por sorpresa, es una constante en Él, hay que estar atentos, “temo a Jesús que pasa” –dice San Agustín–. Esta Navidad puede llegar a ti con dones muy grandes; ¡vela!, no sea que pierdas una oportunidad preciosa.

La riqueza de la Navidad es el mayor acontecimiento de la historia. Podría pensarse en el final de la última guerra mundial, en la emancipación del Perú y aun de toda América. La importancia de la Navidad es infinitamente mayor; ha hecho de la historia del hombre una “historia de salvación”. Esto significa que Dios salvador es un actor interno dentro de la historia del género humano; no está al margen más allá de las galaxias ni meramente contemplando, sino que ha intervenido ya y sigue interviniendo. Entendamos bien. El Hijo de Dios ha tomado carne en el seno de la Virgen María, ha predicado el Evangelio, ha fundado la Iglesia católica, que está presente y actúa hoy. Y todavía hay algo más transcendental, que es el fin de todo ello. Porque aquella historia de hace 2.000 años ha de hacerse historia en cada uno: Cristo ha de nacer, morir y resucitar en cada uno de nosotros.

La historia, comenzada en la primera Navidad, se repite hoy. Hoy en el interior de cada uno, gracias a la Iglesia que mantiene y amplifica la presencia y acción salvadora de Cristo, Jesús sigue naciendo, sigue anunciando su Evangelio, sigue curando y perdonando, sigue llamando, muriendo y resucitando. Vigilar es estar atentos a todo lo que hoy Cristo realiza en el espíritu de cada uno; porque Cristo resucitado está vivo y sigue actuando en la Iglesia y en nosotros. Vigilar es advertir, darse cuenta de esta presencia continua del Espíritu de Cristo y de su acción en nuestra mente y nuestro corazón.

Vigilamos si no olvidamos que el Espíritu de Cristo está presente en nosotros cuando, haciendo un acto de fe, le ofrecemos una obra buena hecha de la forma más perfecta posible y con el mayor interés y alegría por ser para él; cuando le pedimos su luz y su ayuda para ello y para hacerlo con el mayor amor posible para con Dios y con el prójimo. Estamos vigilantes cuando tenemos buen cuidado de que egoísmos, presunciones, orgullo infantil y otros instintos malsanos de nuestra alma los rechazamos en la medida de nuestras posibilidades. Estamos vigilantes cuando en la escucha o la lectura de la Palabra somos conscientes de que es la Palabra de Dios y nos hace revisar nuestra vida y advertimos los puntos en que nos desviamos y bajo la luz del Espíritu tratamos de corregirnos. Vigilamos cuando al toque caemos en cuenta de que hemos fallado en algo, aun pequeño, que nos impide ser del todo como Cristo.

Acostumbrémonos a velar como los pastores; seremos invitados a Belén y la alegría del Espíritu nos inundará. Repitamos por eso la oración de Isaías: “¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia! Jamás oído oyó ni ojo vio un Dios fuera de ti, que hiciera tanto por el que espera en él. Sales al encuentro del que practica gozosamente la justicia y se acuerda de tus caminos”.

El adviento y la Navidad son tiempos de gracia. Estemos atentos a lo que Dios inspira y hace en nosotros, en los que nos rodean, en toda la Iglesia: “En mi acción de gracias a Dios –hemos escuchado a Pablo– les tengo siempre presentes por la gracia que Dios les ha dado en Cristo Jesús (se habían convertido por la predicación de Pablo). Pues por él han sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber (también ustedes lo serán, si se mantienen abiertos a la acción de Dios). El testimonio de Cristo se ha confirmado en ustedes, hasta el punto de que no les falta ningún don a los que aguardan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. El los mantendrá firmes (es decir “les seguirá ayudando con su gracia”) hasta el final, para que no tengan de qué acusarlos en el día de la venida de nuestro Señor Jesucristo. Porque Dios es fiel, y Él los llamó a vivir en comunión con su Hijo, Jesucristo Señor Nuestro”.

Que esta comunión con Cristo crezca en ustedes; les hará crecer en la comunión con su familia y con todos los hombres sus hermanos.

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GRAN FIESTA: VIRGEN DE GUADALUPE

CLAUSURA DE CATECISMO FAMILIAR:

  • Sabado, Deciembre 3 a las 3:00 PM

Reunion general de padres del Catecismo

  • Viernes 9 de Diciembre a las 6:30 PM

Confesiones para todos los padres, padrinos, ninos y jovenes del Catecismo

CONFESORES:

Padre Marcos Shuey

Padre Victor Laroche

  • Sabado 10 de Diciembre: CELEBRACION DE LOS SACRAMENTOS

12:00  PRIMER GRUPO DE NINOS/JOVENES

3:00    SEGUNDO GRUPO DE NINOS/JOVENES

FIESTA POR LA VIRGEN DE GUADALUPE

DOMINGO 11 DE DICIEMBRE – 2011

1:00 PM         SANTA MISA

2:30 PM         PROCESION POR EL VECINDARIO

3:30 PM         ACTIVIDADES, DANZAS Y VENERACION DE LA VIRGEN

 

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